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En México se está configurando uno de los cambios laborales más relevantes de las últimas décadas: la transición hacia una jornada laboral de 40 horas semanales, un movimiento que no solo busca mejorar la calidad de vida de millones de trabajadores, sino también redefinir cómo entendemos la productividad, el bienestar laboral y el equilibrio vida-trabajo en el país.

La Cámara de Diputados aprobó formalmente una ruta gradual que iniciará en 2026, avanzando año con año hasta llegar a una semana completa de 40 horas hacia el 2030.

Este tema no solo está transformando el entorno laboral mexicano, sino que también pone a México en sintonía con una tendencia creciente en América Latina, donde varios países están reduciendo sus jornadas como parte de un nuevo modelo de trabajo más humano, más equilibrado y más sostenible.

¿Qué implica la jornada de 40 horas para el bienestar laboral?

Uno de los pilares del nuevo modelo es el impacto directo en el bienestar laboral y en la salud integral de los trabajadores. En toda la región, las jornadas largas se han asociado con:

  • fatiga crónica
  • estrés y ansiedad laboral
  • agotamiento emocional (burnout)
  • menor motivación
  • afectaciones a la salud física
  • menor creatividad y capacidad de aprendizaje.

Reducir la jornada permite más descanso real, mayor equilibrio vida-trabajo, reducción del burnout y mejora la salud mental. Sin embargo, para muchas empresas, este ajuste puede generar un temor a reducir la productividad.

Evidencia en LATAM: menos horas pueden significar más productividad

Contrario al mito tradicional, trabajar menos horas no significa producir menos.
Algunos países latinoamericanos que ya redujeron su jornada muestran una tendencia clara: una mayor productividad por hora trabajada.

En Chile, donde la reducción a 40 horas ya está en marcha, empresas y trabajadores reportan:

  • más orden y claridad en la gestión de tareas;
  • mayor disciplina en la planificación semanal;
  • reducción de errores por cansancio;
  • mejor colaboración interna;
  • y un aumento general de la motivación.

Esta evidencia contradice el modelo tradicional que prioriza la cantidad sobre la calidad. Hoy, la productividad se entiende como un equilibrio entre energía, concentración, claridad y bienestar.

Colombia, por otra parte, también trabaja en la transición hacia 42 horas, como parte de una estrategia más amplia para mejorar bienestar y competitividad.

¿Qué significa la reducción de jornada para las empresa?

Para las organizaciones en América Latina, este cambio representa una oportunidad para revisar sus procesos, estructura y cultura laboral. No se trata solo de adaptar horarios, sino de repensar cómo se trabaja y para qué se trabaja: Algunas recomendaciones para comenzar (o adelantarse a esta transición) son:

  1. Replantear prioridades: Con menos horas, será necesario ordenar tareas, eliminar duplicidades y enfocarse en actividades de mayor valor.
  2. Medir por resultados: La productividad deberá evaluarse por objetivos y entregables, no por presencia.
  3. Optimizar procesos: Mejorar flujos de trabajo, plataformas internas y mecanismos de comunicación para reducir fricciones.
  4. Fortalecer el compromiso del talento: Trabajar en un mejor equilibrio vida-trabajo que eleve la motivación y disminuya la rotación.
  5. Clarificar roles y responsabilidades: La precisión en las funciones ayuda a incrementar la efectividad en menos tiempo.
  6. Desarrollar liderazgo basado en confianza: Los líderes deberán transitar de la supervisión constante a la autonomía guiada por objetivos.

La jornada laboral de 40 horas no es solo un ajuste en el calendario: es un cambio profundo en la manera en que entendemos el trabajo. Representa una transición hacia modelos donde el bienestar, el equilibrio vida-trabajo y la productividad sostenible dejan de ser aspiraciones y se convierten en pilares reales.

En BlueBox Talent vemos esta transformación como una oportunidad para evolucionar la forma en que trabajamos y avanzar hacia un nuevo estándar laboral: menos desgaste, más bienestar y resultados que realmente trascienden, siempre de la mano de expertos que impulsen y aseguren el desarrollo continuo del talento y de las organizaciones.

 

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